Cierre masivo de restaurantes

El día de hoy publica una noticia el Diario de Yucatán acerca de la gran cantidad de restaurantes que han cerrado en la ciudad y que ya no volverán a abrir. Me parece que ha sido una de las industrias más afectadas por la suspensión de la actividad económica por el covid y es que la espera fue muy larga. Parecería que es mucho más fácil cerrar que abrir un restaurante y aunque resulta una tragedia, las estadísticas en México señalan que entre el 50% y el 70% cerrará durante los dos primeros años de operación y eso antes del covid. Lo que sucede, es que la tasa de crecimiento de la industria restaurantera se había venido incrementando durante los últimos años. Restaurantes que abren, sin la preparación y los conocimientos necesarios terminan siendo un gran fracaso para sus propietarios y una gran pérdida financiera para los involucrados. Y es que es un gran negocio para las empresas de servicios, equipos, financieras, de inversión, de arrendamiento. Ademas de que el sentimiento general ve a los restaurantes como una máquina de hacer dinero, muchos incluso suponen que existe mucho lavado o bien como un instrumento de evasión fiscal. Los plagios, la falta de cultura sobre derechos propiedad intelectual y la gran competencia desleal provoca estos grandes descalabros. Lo que sí es seguro es que pocos aguantan un cierre forzoso de 4 meses, no importa lo bueno o malo que seas, la gran o poca inversión en equipo que tengas, el superconocido chef o la marca más famosa que poseas.

Parecería que el boom restaurantero ha iniciado su desaceleración, las nuevas medidas de higiene provocarán todavía más cierres y todo por un virus. La historia nos ha enseñado que estos grandes cambios han provocado grandes comienzos.

¿Cuál será el futuro de la industria restaurantera?. Tal vez la comida a prueba de enfermedades, me gustaría saber ¿qué comen los astronautas cotidianamente cuando están en el espacio exterior. O probablemente comer en un restaurante será una actividad de riesgo como escalar una montaña o nadar con tiburones. Y es que desde siempre, comer en restaurantes o en la calle lleva consigo un riesgo de contraer alguna enfermedad. Los que estanos en el negocio sabemos perfectamente la lucha constante para no acabar intoxicando a tus clientes, en fin. hemos iniciado un recorrido cuyo destino resulta algo incierto pero que me gustaría ver.

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